Estados Unidos es un país rico en baloncesto. La NBA es la llamada mejor liga del mundo, y la que capta más atención pública. Pero hay otra liga, otro grande torneo donde brillan futuras estrellas y donde los ojeadores tienen la libreta a mano para apuntar nuevos y grandes talentos. Sí. El baloncesto universitario, y en concreto, su fase final es uno de los acontecimientos más seguidos en el país. Un gran evento. Con un héroe, como en todos los eventos.

 

Una final que se disputó el 3 de abril. Los Wildcats de Villanova superaron a los Wolverines de Michigan, consiguiendo así su segundo título en solo tres años. La gran figura del encuentro fue el joven escolta reserva Donte DiVincenzo. El sexto hombre del equipo anotó 31 puntos, 18 en la primera mitad. Además, repartió 3 asistencias y capturó 5 rebotes. Por no decir que sus porcentajes fueron demoledores para Michigan. 10 de 15 en tiros de campo y 5 de 7 en triples. Y dos tapones, dos grandes tapones.

 

Villanova se impuso a Michigan para alzarse con el título de la NCAA / Streeter Lecka-Getty Images

 

Una temporada no muy destacada. Antítesis de la gran final. El estadounidense ha promediado 13 puntos, 4,7 rebotes y 3,5 asistencias por partido. Además, se convirtió en el primer suplente que conseguía el MOP (Most Outstanding Player), es decir, el mejor jugador del torneo de la NCAA, desde Luke Hancock en 2013 en Louisville. También se convirtió en el primer jugador que superaba la cifra de los 30 puntos en una final NCAA desde Miles Simon, de Arizona, en 1997.

 

Muchos analistas dirán que es tan solo un jugador, una promesa que como tantas se diluirá en un falso futuro. “The Big Ragu”, así lo llaman, en referencia al color de su pelo y a la salsa boloñesa. Un jugador talentoso, sobretodo explosivo, con intensidad y con un buen tiro, que ofrece un gran paquete de habilidades que sin duda haran captar el interés de muchos ojeadores y entrenadores de la mejor liga del mundo. El cierto es que el jugador de 21 años no entraba en las quinielas del Draft hace una semana. Y ahora es el gran héroe.

 

Tras una gran actuación en la final de la NCAA, DiVincenzo ha entrado en todas las quinielas para el Draft de la NBA / Adam Hunger-USA TODAY Sports

 

Así pues, la pregunta que se hace medio mundo es clara. ¿Qué tiene que hacer esa perla? Hay dos opciones. Seguir en Villanova, como lo hizo el wildcat Troy en High School Musical. O no seguir en Villanova, para marcharse a la NBA. Salir de su zona de confort o experimentar nuevos retos y encontrarse con LeBron. No se sabe el futuro de DiVincenzo. Pero si se sabe que el futuro está en manos de unos pocos, y la promesa de Villanova está dentro de ese futuro.

 

Una promesa en el mundo del deporte. Como otras muchas, es cierto. Pero este jugador no se convirtió en el mejor jugador del torneo por arte de magia ni por casualidad. Con casi un 40% en triples esta temporada, DiVincenzo está llamado a conquerir el futuro. Es verdad que una estrella se construye a lo largo del tiempo, poco a poco. Hasta el dia de hoy, ha conseguido apoderarse de la Liga Universitaria. Y con una buena carrera casi garantizada, DiVincenzo tiene mucho que recorrer. Y de momento, fue un héroe.