El pasado 25 de marzo, en la penúltima de las vueltas que la ronda catalana realizaba alrededor de la cota olímpica barcelonesa, el murciano Jose Joaquín Rojas resbalaba como consecuencia de la línea continua de la carretera, aún húmeda por las lluvias que habían regado a los corredores durante los primeros quilómetros, y provocaba la caída de un joven corredor colombiano que, si no pasaba nada extraño, iba a ser segundo en la clasificación final de la carrera.

 

El coche del Sky se encontró a Bernal tirado en el suelo, con la clavícula rota. Estaba realizando una carrera de diez. En su carta de presentación por Europa quedará en la memoria de los aficionados la exhibición en la subida a La Molina, donde solo Valverde pudo derrotar en el sprint al futuro del ciclismo colombiano. El país sudamericano, quizás la única zona que antepone el ciclismo por delante de cualquier otro deporte, celebra la llegada de otro corredor que puede, por fin, regalarles el primer Tour de su historia.

 

Como buen escarabajo, su condición de escalador es indudable. Pero Bernal no se queda allí. Sorprende el buen rendimiento que hasta ahora ha demostrado en la lucha contra el crono, donde este año ya se ha convertido en campeón de su país en esta disciplina, y la capacidad de sufrimiento y madurez que a sus 20 años atesora.

 

El joven de Zipaquirá dio sus primeras pedaladas a los 8 años, donde rápidamente cogió la bicicleta de montaña para lograr las primeras victorias en categorías inferiores. De hecho, entre otros grandes éxitos internacionales, fue medallista mundial junior por partida doble, cuando fue plata en el 2014 y bronce al año próximo. Sin embargo, en la temporada siguiente, dio el salto a la carretera, con el equipo italiano Androni Giocattoli-Sidermec, en la categoría de profesional continental.

 

Bernal se postula como la gran promesa colombiana. / Getty Images

 

Allí cuajó la gran actuación que le catapultó al mejor ciclismo del panorama internacional, cuando se dio a conocer en el Tour del Porvenir, la gran carrera para las jóvenes promesas del futuro, donde conseguía ganar dos etapas y la general y cogía el relevo de otros colombianos que, a día de hoy, tienen un peso inmenso en el devenir de las grandes rondas del calendario, como Nairo Quitana, Miguel Ángel López y Esteban Chávez.

 

Este éxito le permitió fichar por la gran empresa -dominadora absoluta- de las mejores carreras de la agenda, el Sky, con quien ya ha ganado una ronda por etapas en su país natal, por delante de las grandes figuras colombianas, como el propio Quintana o Henao, a quien le robó la condición de líder de equipo.

 

Con estas condiciones se postula como el gran candidato a sumar el ansiado Tour que se le resiste a Colombia. La supremacía de Froome y la evidente desigualdad que sufre Quintana en las contrarrelojes han hecho que conquistar Francia haya sido una tarea imposible. Con Bernal, Colombia sueña con ocupar las grandes cimas alpinas, aunque con Froome en la plantilla se complica que Egan pueda tener carta libre para jugar sus opciones. El tiempo y sus piernas dictarán sentencia.