Un azteca de película
8.2Nota Final
Velocidad9
Asociación7.5
Definición7
Regate9.1
0

A las 11:32 del pasado domingo, el sismógrafo de la Ciudad de México saltó de alegría. Raras son las ocasiones en las que el instrumento registra un pico a causa del júbilo. Lo consiguió el fútbol. El combinado nacional mejicano se adelantó en el marcador ante Alemania, en su debut en el Mundial de Rusia. Hirving Lozano fue el genio que decidió que el sismógrafo sirviese para medir alegrías. Recibió escorado en un extremo del área, recortó a su defensor y envió el balón al fondo de las mallas defendidas por Neuer.

 

Al finalizar el encuentro, los cantos -privando de espacio al lloro, según dice la canción- se cristalizaron en el país azteca. Porque México necesita pocos argumentos para cantar. Y un nombre lo hizo en el imaginario futbolístico global, el del ‘Chucky’. Porque los amantes del balompié necesitan pocos argumentos para ilusionarse. A Hirving Lozano le alcanzó con batir al guardameta alemán para iluminar los ojos los aficionados.

 

¿Y este quién es? Esta pregunta frecuentó los bares casi con total seguridad. ¿Y lo del Chucky, a qué viene? Porque, en parte, esto es el fútbol, cervezas e interrogantes. Aquellos que rápidamente relacionaron el apodo con el universo filmográfico estuvieron en lo cierto. El ‘Chucky’ es el ‘Chucky’ porque sembraba el pavor en las concentraciones con su equipo. Se escondía debajo de la cama de sus compañeros y los asustaba.

 

El mexicano batió a Neuer para dar el triunfo a su selección. / REUTERS

 

Pero con el paso de los años, tal vez sería necesario replantear el enfoque del apodo. Porque Hirving ya no necesita esconderse para cundir el pánico, sino al contrario. El miedo que ahora causa es debido a su presencia. Figura ahí, en la izquierda, como un revolucionario que no duda en tomar las armas si las circunstancias lo requieren. Porque al fin y al cabo no deja de ser eso, un extremo de esos que se sienten a gusto en las revoluciones. De los que destilan desparpajo con el esférico en sus dominios, capaces de provocar sentimientos babélicos en las defensas rivales.

 

Para descifrar este gen contestatario todos nos reporta a su país natal. México es pura pasión. La misma pasión que destila el juego del ‘Chucky’. En Holanda han llegado a criticar esa manera visceral de entender el fútbol, pero ese vivir candente es indisociable de Hirving Lozano. Un tipo maniqueo, todo o nada. Lo demostró en el Pachuca, el club del que es canterano. Debutó con los ‘tizos’ cuando acababa de cumplir 18 años y le alcanzaron 5 minutos para marcar. Intenso sobre el césped y fuera de él. Cuando llegó a casa le esperaba su hija.

 

Con el Pachuca se salió. Ganó la Liga de Campeones de la CONCACAF en 2017, en una disputada final ante Tigres UANL. Los ojeadores del PSV, siempre atentos al mercado americano, lanzaron sus redes en este caladero futbolístico y le ficharon. La operación se cerró en 15 millones de euros. Un chaval de 21 años que tan solo hablaba castellano iba a cruzar el charco. Una distancia que no solo es física, sino también cultural a todos los niveles. La lógica racional invitaba a pensar en un tiempo de adaptación necesario para Lozano. Pero no, la llama que en Holanda comparan a la de Luis Suárez cuando estuvo en el Ajax volvió a resplandecer. Y lo hizo con sus pros y sus contras. Sus muchas virtudes y sus más bien pocos defectos. Como es el mexicano.

 

Lozano vistiendo la camiseta del PSV / E. VAN ZANDVOORT. GETTY IMAGES

 

Ni más ni menos que 17 goles y 9 asistencias en 29 partidos para contribuir a la consecución de la Eredivisie por parte del PSV. Pero de la misma manera, dos expulsiones con sus respectivas sanciones de 3 partidos (curiosamente ambas ante el Heereenven). Con tan solo 21 años, esta campaña ha logrado cincelar su impronta en las páginas de historia del campeonato holandés. El mismo donde se forjó Cruyff, donde un estadio lleva su nombre, o donde Dennis Bergkamp pateó sus primeras dudas. Aquellas que nunca existieron sobre el rectángulo.

 

A Hirving Lozano no le importa el hábitat. Se adapta a cualquier paraje. Hace que su presencia se note, sea por el motivo que sea. Desde México hay muchas esperanzas puestas en el ‘Chucky’. Su ritmo eléctrico asombra en su nación. Descaro, velocidad, capacidad de desborde…un repertorio que sacó a relucir ante Alemania y que terminó con un recorte y un disparo letal. Tan solo le faltan 6 recortes más. Y disparos, claro.

 

Fotografía de portada: elfutboler.com