La temporada 2017-2018 pasará a la historia como una de las que más calidad e influencia en sus equipos han ejercido los rookies. Muchos especialistas ya se animan a comparar esta generación con la del 2003, que nos brindó a jugadores del nivel de Carmelo Anthony, Lebron James, Chris Bosh o Dwayne Wade. La irrupción de Ben Simmons, que puede considerarse rookie ya que la temporada pasada no disputó ningún partido, Kyle Kuzma, Jayson Tatum o el propio Donovan Mitchell se han propuesto discutir la hegemonía del mencionado draft del 2003.

 

El último capítulo para obtener el ROY (novato del año) lo protagonizan, por encima de todos, Ben Simmons y Donovan Mitchell. Simmons, escogido número uno del draft del 2016 por Philadelphia 76ers, parecía, hasta diciembre del año pasado, el candidato indiscutible al ROY gracias a su presencia en el juego y sus buenos números, apoyados por diversos triples-dobles. El base australiano, aunque resulta complicado precisar una posición por su versatilidad, ha ejercido de timón en el juego de los 76ers, discutiendo el liderazgo del carismático pívot Joel Embiid. A dos semanas del final de la temporada regular, Simmons ha promediado 15.8 puntos, 8 rebotes y 8.2 asistencias.

 

Sin embargo, Mitchell reniega a sucumbir a las quinielas que figuran a Simmons como rookie. El escolta australiano, compañero de Ricky Rubio en los Utah Jazz, está cargando el equipo a sus espaldas con actuaciones memorables, como sus 41 puntos en la victoria de Jazz sobre New Orleans Pelicans, y aportando grandes números ofensivos en las aspiraciones de la franquicia de Salt Lake City de clasificarse para los play-off, por ahora muy apretados en el salvaje oeste. Sin duda, de terminar la temporada regular en el TOP-8, el equipo del EnergySolutions Arena le deberá mucho a la contribución de Mitchell.

 

Mitchell y Simmons son los dos grandes candidatos a llevarse el ROY /Bill Streicher-USA TODAY Sports

 

Mientras tanto, en Denver se están arrancando los pelos por dejar escapar el pick 13 que llevaba la etiqueta de Mitchell en detrimento del pick 24 que poseía Utah y Trey Lyles. De este modo, los Jazz escalaron posiciones en el draft y escogieron a Mitchell (curiosamente el primer equipo donde había entrenado el escolta norteamericano), produciéndose así uno de los robos del draft 2017. En su primera temporada en la NBA, Mitchell está promediando 20.3 puntos, 3.6 rebotes y 3.6 asistencias más alguna exhibición anotadora.

 

El debate está servido. Simmons o Mitchell, Mitchell o Simmons? Desde New Generation consideramos que el escolta de los Jazz merece el ROY por calidad, liderazgo y acierto. Sin embargo, la duda es si lo merece más que Simmons. Recordemos que el base de los 76ers mejora todas las estadísticas, excepto los puntos por partido, de sus compañeros rookies. Muy condicionado por su paupérrimo tiro exterior (0/10 en la temporada), Simmons genera mucho juego y ofrece tiros fáciles a anotadores compulsivos como Covington o balones interiores a pívots impetuosos como Embiid.

 

Además, la defensa de Philadelphia mejora con la presencia de Simmons (los 76ers permiten 101.4 puntos cada 100 posesiones con Simmons en pista por los 105.3 que recibe cuando este está en el banquillo). Estos datos coinciden con uno de los talones de Aquiles de Mitchell: su defensa. Los Jazz mejoran su defensa sin la presencia de su rookie, aunque su fase ofensiva también se ve condicionada. El escolta, que ha asumido el rol de tirador que ha dejado Gordon Hayward, monopoliza 29 de cada 100 posesiones de los Jazz y si sigue este ritmo, establecería la 4º mejor tasa de uso de posesión de un rookie desde la adopción de la línea de tres puntos en 1979-1980. El debate está abierto, en dos semanas veremos quien se lleva la palma pero, gane quien gane, se lo merecerá.