La diferencia es tal que casi se puede afirmar que todo el mundo conoce a Kylian Mbappé y nadie a Federico Dimarco sin caer en sinécdoques. El nombre del futbolista italiano no resuena en la esfera mediática. El de Mbappé, en cambio, parece haber sido cincelado en los artículos de algunos periodistas. Su figura ha calado tan hondo que ha convertido la prensa deportiva francesa en un monográfico sobre su figura.

 

La premisa es clara: dos futbolistas que viven en universos completamente distintos. El extremo del PSG percibe 18 millones de euros por temporada y es considerado la gran joya del futbol mundial. Aquellos que lo comparan con Ronaldo Nazario encuentran cada vez más argumentos. En una situación diametralmente opuesta, Dimarco se aleja cada vez más de los ecos mediáticos y de las comparaciones con jugadores icónicos.

 

De hecho, esta parece una comparación sin sentido, sin mimbres que la sostengan. Pero, si echamos la vista dos veranos atrás, encontraremos qué la motiva. Kyilian Mbappé y Federico Dimarco coincidieron en un Europeo sub-19. Cada uno representando a su nación, Francia e Italia respectivamente. Y, pese a ocupar cotas distintas en el terreno de juego, fueron de los máximos goleadores del campeonato. El francés, ejerciendo de atacante por el flanco izquierdo, estampó su rúbrica en 5 ocasiones. Y el lateral italiano batió a los guardametas 4 veces. Tan solo fueron superados por Jean-Kevin Augustin, compatriota de Mbappé y actual jugador del RB Leipzig, quien anotó 6 tantos.

 

Dimarco celebrando un gol con el combinado italiano / EFE

 

Ambos firmaron una actuación brillante. Francia e Italia se encontraron en la final, en un compromiso que se acabó adjudicando el combinado ‘bleu’. Tras el torneo, periodistas y ojeadores lo tenían claro a la hora de destacar a dos de los jugadores a tener en cuenta. Uno, Kylian Mbappé, por su zancada y su increíble derroche físico. Un fuera de serie. El otro, Federico Dimarco, con una técnica impoluta y un golpe sensacional. Su disparo evocaba a Roberto Carlos, y eso es decir mucho. Los 4 goles que hizo subir al marcador llegaron desde el balón parado.

 

El futuro de ambos jugadores se auguraba, como mínimo, interesante. Aunque a Mbappé ya se le advertían destellos de una calidad superlativa, Dimarco también parecía encarar un derrotero con destino al lustro. Sin embargo, con una mirada retrospectiva, se puede afirmar que corrieron suertes muy distintas. Al menos, hasta fecha de hoy. Mbappé es considerado el jugador sub-21 más valioso del planeta, y ha sido una pieza clave en la conquista mundial por parte de Francia. Dimarco, en cambio, ha ido dando pasos recesivos a medida que avanzaba su carrera. Tras su gran actuación en el Europeo jugó en el Empoli, en la Serie A, cedido por el Inter Milán. Apenas tuvo protagonismo, de la misma manera que le sucedió en Mundial sub-20 del pasado verano. Italia alcanzó las semifinales, pero el lateral no fue indispensable en el engranaje de la selección.

 

Mbappé y Dimarco encarnan el significado de los campeonatos de naciones en categorías inferiores. Los jugadores que compiten en categorías sub-17, sub-19 o sub-21 conviven en un espacio limítrofe entre el anonimato y el éxito rotundo. La formación es contigua a ambos terrenos. El maniqueísmo que invade el posible salto a la élite convierte en prácticamente imprevisible cualquier elucubración sobre el futuro de estos jóvenes futbolistas. El mismo Dimarco era consciente dos años atrás de esta situación: “Veo mi debut con el Inter como punto de partida. Mi carrera está todavía en un momento de transición desde la juventud a un fútbol profesional más exigente, especialmente en términos de intensidad.”

 

Mbappé besando la Copa del Mundo conseguida por Francia este verano. / BolaVip

 

El lateral italiano nunca se asentó en el Inter. La transición le llevó al FC Sion suizo, donde todavía milita. Esta temporada ha gozado de pocas oportunidades y su futuro presenta pocas certidumbres y muchos interrogantes. Lejos quedan aquellas comparaciones odiosas que le colocaban a la altura de futbolistas míticos como Roberto Carlos o Giacinto Fachetti. Sin embargo, sería poco prudente defenestrar a un futbolista nacido en 1997 con toda la trayectoria por escribir. A un “artista”, como le describió durante el transcurso del Europeo sub-19 de 2016 Stefano Vecchi, a la sazón entrenador del Inter Primavera. “Tiene el talento de un gran lateral izquierdo y su naturalidad en el golpeo del balón hace que él sea un artista perfecto en su posición”, aseveró el técnico.

 

Esta temporada, siguiendo con la metáfora, deberá dibujar pases precios y golpeos que hundan las mallas si quiere recuperar el prestigio que le otorgó su actuación en esa Italia pueril. Para intentar recortar las distancias ya muy dilatadas con Kylian Mbappé. No debe fijar en su punto de mira al francés por que es un caso aparte. Sigue rompiendo récords de precocidad y va lanzado a convertirse en uno de los mejores futbolistas franceses de la historia. No parece una exageración asegurar que su zancada ‘nazariana’ quedará grabada en la memoria colectiva de los amantes del fútbol. Dimarco y Mbappé. Mbappé y Dimarco. Un caso para ilustrar tantos otros que vivieron el mismo decurso de los hechos. Ambos brillaron en el Europeo sub-19 de 2016, pero sus suertes ulteriores fueron totalmente dispares.

 

Fotografía de portada; UEFA.com