Finlandia acogerá a partir del lunes el Europeo Sub-19, un campeonato de naciones que reúne a una hueste de jóvenes futbolistas que viven un momento crucial en sus cortas trayectorias. Ante un éxito contingente, el Europeo se presenta como una coyuntura capaz de marcar, para bien o para no tan bien, el futuro de sus carreras. Una gran actuación en este torneo enmarcado en un instante en que la formación y el éxito rotundo son limítrofes puede suponer el empujón definitivo hacia la fama.

 

Aun así, huelga decir que ni siquiera un paso reseñable por un torneo de este calibre asegura un camino lejos de la opacidad. A menudo, es necesario acarrear el pico y la pala a hombros para marcar a golpe de trabajo el sendero adecuado. Algunos nombres como Kylian Mbappé ponen la nota excepcional a esta afirmación. Impecable en la edición de 2016, en la que Francia se colgó el oro, le alcanzó una temporada para convertirse en una estrella rutilante.

 

Más tiempo necesitaron algunos de los flamantes campeones del 2015, España. Una quinta liderada por Marco Asensio. El jugador del Real Madrid fue, mismamente, el primero que empezó a copar las portadas y los titulares de la prensa deportiva. Su gol ante el Sevilla en la Supercopa de Europa del 2016 le permitió presentar sus credenciales al gran público. El líder de aquella selección tomó las riendas y se encargó de señalar el camino a sus conmilitones. Sin embargo, si bien es cierto que el mallorquín ha gozado de protagonismo en estas dos pasadas campañas, aún no ha conseguido que se le conceda la condición de ‘crack’ absoluto. Las enormes expectativas que se ciernen sobre él se han convertido en su principal enemigo.

 

Asensio ha sido el único jugador de esa sub-19 que ha formado parte de la expedición española en Rusia. / El Español

 

Precisamente, esta temporada se le ha abierto una ventana de oportunidad para liberarse de la etiqueta de errático. La marcha de Cristiano Ronaldo a la Juventus y la llegada de un entrenador que le conoce al dedillo pueden ser los detonantes necesarios para su irrupción total. Su nivel ya se aleja, y no por poco, de la media, pero de Asensio se espera mucho, muchísimo. Como él, otros compañeros suyos de aquella sub-19 que conquistó la gloria, han encontrado en esta nueva temporada el momento perfecto para dar un paso adelante. Parece que el tiempo de la quinta de Asensio ha llegado, aunque probablemente ninguno tendrá una tarea tan ardua como la del balear.

 

Varios son los jugadores de esa precoz ‘Roja’ que han rubricado un acuerdo con nuevo club. El último en hacerlo, Mikel Merino. El futbolista formado en la cantera del Osasuna militará en las filas de la Real Sociedad, después de que el club vasco alcanzara un acuerdo con su antiguo equipo, el Newcastle. Al centrocampista no le sonrió la ventura en su periplo por el ‘Viejo Contiente’. Primero aterrizó en Alemania, de la mano de un Borussia Dortmund, que en el último lustro ha adoptado una política de fichajes centrada en la incorporación de jóvenes talentos. No acabó de descubrir cuál era su papel en el club germano, como tampoco lo hizo en esta última temporada en el Newcastle. Benítez lo ubicó en el la medular y en el eje defensivo, hasta que pareció acabar desubicando al joven futbolista navarro. La Real Sociedad se presenta como una opción idónea para que un futbolista con una inteligencia táctica extraordinaria explote.

 

Merino disputará la próxima temporada en las filas de la Real Sociedad. / Diario AS

 

El que fuese su compañero en la zona de gestación de la selección sub-19, Rodrigo Hernández, también cambiará de aires en esta próxima campaña. Volverá al equipo en el que creció, el Atlético de Madrid. Tras su paso por el Villarreal, club que le ha catapultado a la élite, recalará de nuevo en el conjunto colchonero, donde se espera de él que ocupe la posición que ha quedado huérfana tras la marcha de Gabi y se establezca como el faro del Metropolitano. Rodrigo ha demostrado en el Estadio de la Cerámica que es un ‘5’ de unas proporciones descomunales. Entiende el juego, domina el tiempo y el espacio, comprende cuál es su cometido táctico y su presencia se convierte en ubicua. Justo el contrario de las clásicas escobas babélicas que acaparaban las divisorias unas décadas atrás.

 

Unos se van de La Plana y otros vuelven. Alfonso Pedraza ha llevado a cabo este verano el camino de retorno hacia las tierras castellonenses. Tras tres cesiones consecutivas, al Lugo, el Leeds y finalmente al Alavés, el extremo izquierdo ocupará, por fin, la banda izquierda de la ‘Cerámica’. Siempre a pierna cambiada, Pedraza es un poderoso extremo con una insaciable capacidad pulmonar. Su despliegue físico le permite brillar y hacer brillar a los demás. Este mismo valor le permitió alternar la posición de extremo con la de carrilero en este último préstamo al Alavés.

 

Rodri volverá al equipo en el que se formó. / Mundo Deportivo

 

Una terna de futbolistas que fueron especialmente importantes en la consecución del título tres años atrás. Sin embargo, este artículo no se puede dar por acabado hasta que no se cite a dos futbolistas que también tuvieron un papel destacado y que, a fecha de hoy, su futuro presenta más interrogantes que certezas. El primero, Dani Ceballos. El segundo, Borja Mayoral. La brújula y el goleador. La llegada de Julen Lopetegui al banquillo del Real Madrid se presume como un factor trascendental en su futuro.

 

El andaluz no tuvo el mejor de los comienzos en el Santiago Bernabéu. Sin demasiados minutos en los que demostrar su valía, acabó desquiciado en el ostracismo al que le relegó Zidane. Tampoco contó con demasiadas oportunidades Mayoral, que, a diferencia de Ceballos, podría abandonar el escudo que lo vio crecer. Ambos, de eso no hay duda, ante un futuro lleno de incertidumbres. Aunque, asimismo, pleno de oportunidades para impulsar su trayectoria en su primavera futbolística. Como ellos, todo el tropel que consiguió cantar el ‘alirón’ hace tres años. Esta puede ser su campaña.

 

Fotografía de portada: Bwin