El fútbol no es cuestión de vida o muerte, es mucho más. Bill Shankly dixit. Una sentencia que se ha convertido en una suerte de aforismo. Para algunos una hipérbole desaforada. Para otros, el pilar básico de su credo futbolístico. Tal vez, cuando Shankly pronunció estas palabras trataba de referirse a Wembley. El tótem del balompié británico. Wembley es fútbol. Fútbol modesto, fútbol moderno, fútbol directo, fútbol de toque…

 

Por este particular enclave pasan hoy los sueños de dos clubes históricos: el Aston Villa y el Fulham. Un duelo sin red para recuperar una plaza en la élite. Una final que es, precisamente, el principio de un nuevo ciclo para uno de los dos clubes. Tras una larga temporada bregando por los campos de la categoría de plata del fútbol de las islas, hoy se juegan el todo por el todo.

 

La contienda entre Aston Villa y Fulham en Wembley dirmirá quién asciende a la Premier. / Steemit

 

En Craven Cottage han recuperado la ilusión que reinó hace poco más de un lustro. En aquella gloriosa campaña, la 2009-2010, el Fulham consiguió colarse en la final de la UEFA Europa League. Eliminó a el histórico Hamburgo en semifinales y midió sus fuerzas con el Atlético de Madrid en el gran epílogo. Finalmente, el título viajó hasta España, pero en el distrito de Hammersmith se instaló la esperanza. Su equipo, que siempre había vivido a la sombra de los tres grandes clubes londinenses (Chelsea, Arsenal, Tottenham), empezaba a asomar la cabeza por las más altas instancias continentales.

 

Al final, y muy a pesar de los aficionados de la “armada blanquinegra”, el sueño europeo resultó ser una quimera. Del todo a la nada en tan solo 4 temporadas. El proyecto se torció y el Fulham recaló en la Championship. Desde aquel momento, ha estado surcando en estos mares, a la espera de un capitán capaz de cambiar el rumbo del barco. La espera se ha hecho larga, pero, finalmente, ha aparecido un nombre capaz de enfrentarse a esta difícil situación. No ha sido un foráneo con el cometido concreto de devolver a un conjunto histórico a la Premier League. Ha sido un chaval que lleva desde los 9 años en la disciplina blanca.

 

El lateral es objeto de deseo de grandes clubes europeos. / Diario AS

 

Ryan Sessegnon ha irrumpido de forma inédita y le ha bastado una temporada para establecerse como estandarte del equipo. Ha disputado la friolera de 46 partidos y ha anotado 15 tantos. Es lateral izquierdo. Su actuación le ha valido para figurar en el mejor once de la temporada de la Championship. Desde algunos sectores mediáticos llegaron a elucubrar que podía formar parte de la lista de Gareth Southgate para el Mundial de Rusia.

 

Sin ninguna duda, gran parte de las opciones del Fulham pasan por las botas de Sessegnon. Con 18 años tiene la responsabilidad de guiar a un histórico por los derroteros que conducen a la Premier League. Sin embargo, desde el otro lado del cuadrilátero esperan que no alcance el final de su camino. El Aston Villa es consciente de la dificultad que supone alcanzar la cota en la que se encuentran actualmente. En su primer año en la Championship, tras descender en la campaña 2015-2016, acabaron decimoterceros. Hacer frente a las vicisitudes de la categoría de plata del fútbol inglés es un reto para cualquier equipo. Hoy, los villanos pueden decir adiós a esta competición regida por los avatares.

 

Si bien en el Fulham gran parte de la culpa del rendimiento del equipo la ha tenido Sessegnon, en el Villa no se puede soslayar el nombre de Jack Grealish. Tiene tan solo 22 años, pero por su trayectoria parece un jugador casi veterano. Oriundo de Birmingham, se unió a las filas del club que ama a los 6 años edad. Como Sessegnon, irrumpió cuando todavía estaba en edad pueril. Se crearon muchas expectativas entorno a él y finalmente parecieron hacerle mella.

 

Grealish en un encuentro con el Aston Villa / AVFC

 

Grealish pasó unas temporadas en las que pareció difuminarse. En Birmingham eran conscientes de su ingente talento y su depurada técnica, pero nada se reflejaba en el verde. Este verano, sin embargo, le sucedió algo que cambió su concepción vital. El talentoso futbolista se lesionó de gravedad en un amistoso ante el Watford. Su riñón se partió en dos partes. “Jack, podrías morir” le comentó el doctor. Pero sucedió todo lo contrario. Jack renació. Volvió a ser el que era cuando todos los focos empezaron a ceñirse sobre su figura.

 

“Trabajé muy duro para volver porque echaba de menos el fútbol.” Tras unos meses apartado de los terrenos de juego por esta grave lesión reapareció. ¿El resultado? El Aston Villa está a tan solo un partido de volver a la Premier League y él se ha convertido en el faro del equipo. Esta tarde tiene la oportunidad de ratificar las sensaciones que transmitió en su debut hace ya 6 años.

 

En el resurgimiento futbolístico de Grealish es indispensable reseñar dos nombres que han sido claves en el proceso. El legendario defensor John Terry y el entrenador de los villanos, Steve Bruce. Terry le ha mostrado cuál debe ser el comportamiento de un futbolista. Disciplina y deferencia hacia la profesión. “Ha sido de gran ayuda para mí. Cuando estuve en el hospital fue de los primeros en llamarme” afirma Grealish. “Aprendes muchas cosas de él. Siento que he crecido”, añade. Por su parte, Bruce ha aportado la estabilidad que un jugador joven siempre necesita. Ante un presunto interés del Leicester, que ofrecía 20 millones de libras por Grealish, el técnico replicó: “¡Sam Clucas costó 20 millones! ¿Cómo vas a conseguir a Jack por ese precio?”.

 

“Trabajé muy duro para volver porque echaba de menos el fútbol”

 

Jack y Ryan. Ryan y Jack. Dos futbolistas con unos inicios en el planeta fútbol muy parecidos. Hoy acarrean sobre sus hombros la ilusión de dos aficiones que esperan contrarrestar el “You’ll never walk alone” o el “Saints go marching in” con sus cánticos la próxima temporada. A las 18:00, el fútbol dictará sentencia en Wembley.