Desde la última década del siglo XX, el FC Barcelona viene siendo un ejemplo en cuanto a cuidar la cantera se refiere. Desde que Johan Cruyff plantara la semilla cuando llegó a los banquillos azulgranas en 1988, la Masía no ha parado de sacar jóvenes talentos. Jugadores como Guardiola, Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Messi y tantos otros han marcado época en el club catalán, que se ha acostumbrado a estar siempre en la élite europea con una base formada por el propio club.

 

Sin embargo, este gran historial de la cantera culé se está deteriorando estos últimos años. Solo Sergi Roberto ha conseguido hacerse un hueco en el once titular azulgrana. Antes del de Reus, nos tenemos que remontar a 2009, cuando Guardiola subió a Pedro y Busquets. Los muchos otros jugadores que despuntaron en el filial (Bojan, Nolito, Tello, Deulofeu, Bartra, Munir, Samper…) se han visto obligados a emigrar a otros equipos dadas las pocas oportunidades que tuvieron. Todos ellos llegaron a debutar y disputar partidos, pero ninguno pudo consolidarse como titular, ni siquiera como suplente de garantías.

 

Podría decirse que esta hornada de jugadores lo ha tenido difícil debido a que el equipo de arriba funcionaba. El pletórico estado de forma permanente en los años de Iniesta, Messi, Xavi, Piqué y compañía ha privado de oportunidades a los del filial. De hecho es lógico que cuando no paras de ganar no quieras cambiar a los jugadores que lo han hecho posible.

 

Sin embargo, cuando las cosas no van bien en Can Barça no se observa ninguna tendencia a mirar hacia el filial en busca de soluciones. La junta directiva dirigida por Bartomeu ha decidido que las soluciones se encuentran en los jugadores de otros equipos. Ha habido fichajes de grandes estrellas, algo lógico en un club grande, pero también de jugadores de fondo de armario, que no son titulares casi nunca pero que siempre están en el banquillo esperando su oportunidad. Es por esto que surge la duda de si realmente era necesario ficharlos sin mirar si alguien en el Mini podría cubrir esa misma función.

 

Además, esta tendencia a fichar se está apoderando también del equipo que dirige Gerard López. El Barcelona B milita en la división de plata, cosa que la directiva cree esencial para que el salto no sea tan difícil. Parece algo lógico pensar que al jugar contra equipos más buenos el rendimiento será mayor. El problema viene cuando recurres a contratar jugadores externos para lograr dicho objetivo.

 

El filial azulgrana ha fichado la friolera cifra de 34 jugadores en dos años y medio, todo para lograr que el equipo no esté por debajo de la segunda división. De momento, objetivo cumplido. Sin embargo, lo que se ha olvidado es el verdadero objetivo de un filial, el de subir jugadores al primer equipo. Los numerosos fichajes han provocado que jóvenes promesas como Eric García, Jordi Mboula o Sergio Gómez busquen refugio fuera de Barcelona.

 

Quizá sería mejor una política que prime los minutos de los jóvenes prometedores, aunque eso signifique bajar una o dos categorías. No hay que olvidar que cuando Pedro y Busquets hicieron el salto al primer equipo estaban jugando en tercera división, y los éxitos que le han dado al Barcelona son incontables. No se puede decir lo mismo de ningún jugador del filial desde que este se ha instalado en segunda.

 

Jordi Mboula puso rumbo al Mónaco el pasado verano / AS Monaco – Stéphane Senaux

 

Ernesto Valverde, tradicionalmente acostumbrado a mirar hacia las categorías inferiores, no ha contado con jugadores del filial más que en la primera ronda de la copa del Rey,  contra el Real Murcia de segunda B. Aleñá es el que más oportunidades ha tenido, también con Luis Enrique, pero no ha llegado a ir convocado en ningún partido de liga o champions.

 

El catalán podría tener ficha del primer equipo la temporada que viene, pero no lo va a tener nada fácil para disputar minutos. Hay muchos jugadores en el centro del campo azulgrana, y a eso tenemos que añadir la llegada de Arthur en verano. Es difícil ver a un Aleñá disputando minutos por delante de Rakitic, Busquets, Iniesta, Coutinho y demás centrocampistas de calidad que tiene el conjunto catalán. Solo una retirada del capitán y una venta de André Gomes le abrirían un poco las puertas.

 

Otro que lo va a tener difícil es Denis Suárez. El gallego ha demostrado mucha paciencia esperando su oportunidad, pero las ofertas del futbol italiano siguen presentes. Rafinha ya tuvo que hacer las maletas y la llegada de Arthur puede provocar que Denis haga lo mismo. Los 30 millones harán que el brasileño tenga que jugar minutos sí o sí, cosa que puede relegar al gallego al ostracismo más extremo.

 

Arthur es un jugador con calidad pero juega en una zona que el Barcelona tiene sobradamente cubierta. La posición de interior es la más prolífera de la Masía azulgrana, y el fichaje del joven jugador del Gremio hace pensar que Bartomeu quizá se haya olvidado un poco de la cantera de su equipo. Esa misma cantera que consiguió que los azulgranas conquistaran el mundo en 2009 va perdiendo cada vez más protagonismo.