El Barça sigue consolidando la reputación de su fútbol formativo a base de adjudicarse campeonatos. En un momento en el que se respira un clima enrarecido en ‘La Masia’, los jugadores de la cantera blaugrana siguen evidenciando que el manual cruyffista aún es lectura obligatoria.

 

El Alevín “A” alzó esta mañana en Villarreal el título de LaLiga Promises. En la gran final se midieron al RCD Espanyol, protagonizando así un derbi en territorio ajeno. Y un derbi, sea dónde sea y sea la categoría que sea, está rodeado inevitablemente de un aura de trascendencia. Así, en los primeros minutos de juego, se palpó la importancia que tenía el encuentro para cada uno de los jugadores. Ganar uno de los campeonatos más prestigiosos a nivel alevín y, además, ante el rival de la ciudad.

 


El clásico choque de canteras estaba claramente igualado a nivel emocional. Ambos conjuntos destilaban ambición. Sin embargo, a nivel táctico, los blaugranas se mostraron superiores desde los albores del encuentro. El Espanyol esperaba replegado en su campo y presionaban cuando el balón alcanzaba la zona de gestación del contrario. Un planteamiento para dar respuesta al paradigma futbolístico que se imparte en Can Barça.

 

Si el alevín blaugrana hubiese optado por ser fiel a su catálogo, probablemente no habría encontrado espacios en el entramado defensivo espanyolista. Pero, al contrario, el Barça fue capaz de adoptar una postura más pragmática que debilitó a su rival. En lugar de romper las líneas defensivas del Espanyol con el movimiento del balón, las rompieron con carreras. Desconcertaron al contrincante y de esta forma alcanzaron con suma facilidad las inmediaciones del área.

 

Pau Prim y Gerard Camp, capitanes del Barça y el Espanyol respectivamente. / LaLiga

En la incorporación de estos matices al archiconocido juego blaugrana, fueron claves dos futbolistas: Héctor Fort, carrilero derecho; y Pau Prim, mediocentro y capitán del equipo. Ambos se erigieron como timoneles de las conducciones verticales y no dudaron lo más mínimo en finalizar las jugadas des de media distancia ante la compresión de espacios en el campo rival.

 

El Espanyol aguardaba en su parcela y lanzaba, de vez en cuando, algún contragolpe. Pero tanto el fondo como la forma eran del Barcelona. Abocados en su actitud práctica, avasallaron reiteradamente el arco de Juan Pedro, guardameta del Espanyol, des de tres cuartos de campo. La suerte, sin embargo, no acompañaba a los disparos de los de ‘La Masia’ en general y de Héctor Fort en particular. El ex de la Penya Blaugrana Anguera disparó contra la meta rival de forma constante con su pierna derecha quirúrgica.

 

Iván Rodríguez celebrando el tanto que dio el trunfo al Barça. / LaLiga

 

Pero el fútbol, a veces, es agradecido. Tras media hora intentando destrenzar los hilos defensivos del Espanyol, el número ‘7’ blaugrana, Iván Rodríguez, encontró – o más bien creó- un hueco entre los defensas y mandó el esférico al fondo de las mallas defendidas por Juan Pedro. El ‘7’ blaugrana anotó un gol de puro ‘9’.

 

Fue el primer gol del encuentro y el último. El luminoso se cristalizó en esas cifras. Décimo título para el Fútbol Club Barcelona en LaLiga Promises. El séptimo en los últimos ocho años. ‘La Masia’ sigue manteniendo el cetro del fútbol formativo.

 

Fotografía de la portada: LaLiga