Es indudable que el mundo del tenis está sufriendo un cambio generacional que, poco a poco, va haciendo mella en las pistas más emblemáticas del calendario anual. Si bien es cierto que los Federer y Nadal se niegan a ceder la hegemonía a las futuras raquetas que, teóricamente, tendrían que dominar la próxima década tenística, cada vez es más usual ver a los jóvenes llegando a las rondas decisivas de los torneos más sonados del año. Otra perla que dará guerra, si es que no la está dando ya, es Kyle Edmund.

 

23 años, metro noventa y una planta descomunal. La semana pasada en Madrid consiguió alcanzar el top20. Posición que, presumiblemente, tardará en ceder. De hecho, si nos fijamos en su recorrido por la capital española, advertimos dos triunfos notables frente a Novak Djokovic en tres sets y contra David Goffin por un doble 6-3. Aunque no pudo imponer su juego en el partido de cuartos y cedió frente a Shapovalov en una batalla que se alargó hasta las dos horas y media, dejó en España otra pincelada más que evidencia su calidad sobre arcilla, su escenario predilecto.

 

El joven inglés nació en Johannesburgo, aunque a los tres años se fue a vivir a Yorkshire. Fue allí donde se enamoró del tenis. A los diez años se animó a coger una raqueta mientras su hermana daba clases de natación en un club local y sus capacidades sorprendieron a su círculo más próximo. De hecho, el éxito no le tardó en llegar dentro del universo tenístico y, en 2011, fue semifinalista junior en Estados Unidos. Además, durante la temporada siguiente, dio un paso más y se resarció de esta derrota venciendo en la misma pista, si bien esta vez fue en dobles y escoltado por Ferreira Silva, pareja que también le acompañaría en el pódium de Roland Garros 2013.

 

 

Edmund celebra su victoria ante Dimitrov en Australia / AFP- William West

 

Después de demostrar su talento en categorías inferiores, dio el salto a profesionales y a la ATP en 2013, estrenándose en el London Queen’s Club. Durante el curso siguiente fue convocado para representar a su país en la Davis, en la eliminatoria que enfrento a británicos y americanos. El público local empezaba a identificarlo como la figura obligada a recoger el testigo del número uno inglés, Andy Murray, y en 2015 fue capaz de entrar en la lista de los 100 mejores tenistas del momento, logrando la primera victoria en Grand Slam en Roland Garros.

 

El británico admite que sueña con rebozarse en la hierba del All England Lawn Tennis, aunque hasta el momento no ha sido capaz de rebasar la segunda ronda del torneo. Aficionado de los coches y seguidor de los Reds, Edmund está firmando un inicio de año más que prometedor. Llegó a cuartos en Brisbane y Madrid y disputó la final del Grand Prix de Hassan II, donde perdió frente a Pablo Andújar.

 

Kyle Edmund en Wimbledon, su torneo predilecto / Sky Sports

 

Pero si hay que destacar un momento de su aún tímida trayectoria es la actuación que realizó en el Open de Australia hace poco más de cuatro meses. Allí la inexperta raqueta británica fue capaz de presentarse a las semifinales después de derrotar al número tres del mundo, Grigor Dimitrov. Nada pudo hacer en el penúltimo asalto del torneo, con un Marin Cilic arrollador que se zampó a Edmund en dos horas, pero el haber alcanzado esa ronda a su temprana edad denota su adaptación a todo tipo de torneos y superficies.

 

Una raqueta más para la lista. Si bien es cierto que la edad es, por el momento, un factor que le limita y le complica sus opciones a la hora de verse las caras con jugadores mucho más curtidos y competentes, no hay lugar para las dudas en lo que se refiere a su clase y naturaleza ganadora. Ya ha triunfado como junior, ahora le toca despuntar en el Olimpo.

 

Fotografía de portada: Sky Sports