“La experiencia es un grado”, reza uno de los refranes españoles más populares, pero en el caso de un zagal de Missouri, de tan solo 20 años, el dicho no se aplica de forma manifiesta. La excepción la protagoniza Jayson Tatum, pimpante ‘rookie’ de los Boston Celtics, que está realizando una temporada para enmarcar a la sombra de Ben Simmons y Donovan Mitchell, con quienes comparte condición de novato.

 

Moldeado durante un año por Brad Stevens, Tatum ha crecido a pasos agigantados al largo de la temporada regular, donde ha ido de más a menos y adaptándose a los golpes que redundaban las lesiones a sus adalides en el parqué. De hecho, para entender la progresión de Tatum, las ausencias de Hayward, desde inicio de temporada, e Irving, en este tramo final, han sido situaciones de especial relieve para que el joven alero asumiera roles más protagonistas.

 

En este contexto, quien fuera seleccionado por los Celtics en la tercera posición de la primera ronda del Draft ha ofrecido una clase magistral de madurez y sacrificio, siempre aconsejado por las sabias, pero también jóvenes, indicaciones de Stevens, que ha confeccionado una idiosincrasia de compromiso que reúne todos los valores del folclórico ‘Celtic Pride’, para alegría del acervo de aficionados que se reúne en el Garden las tardes de baloncesto.

 

Jayson Tatum realizando su característica celebración tras anotar un triple / Maddie Meyer-Getty Images

 

A final de temporada regular, los registros de Tatum son un reflejo de lo que ha venido demostrando con asiduidad cada jornada. 13.9 puntos, 5 rebotes y 1.6 asistencias por partido le han valido para situarse en las quinielas para el ROY (Novato del año) junto al 76er Ben Simmons, claro favorito, y el compañero de Ricky Rubio en los Utah Jazz, Donovan Mitchell. Además, ha establecido un nuevo récord de la franquicia al anotar 102 triples, siendo así el ‘rookie’ con más triples en una temporada. Tatum ha promediado un 43% desde la línea de 3, liderando, delante de todos los ‘rookies’, este registro

 

Consciente de la dificultad que presume alzarse con la distinción, Tatum ha mantenido los pies en el suelo como explicitaron sus declaraciones tras conocerse su nominación. “En este punto, solo estoy centrado en ganar. Solo quiero ganar y mejorar, es una cuestión de equipo ahora mismo.” Circunspección en un momento de máxima presión, cuando sus Celtics están librando una batalla en el este para llegar a las finales de la NBA.

 

Tatum e Irving en un encuentro con los Celtics.  Nelson Chenault-USA TODAY Sports

 

Lejos de arrugarse en los play-offs, que cabe recordar no interfieren en las votaciones para el ROY, Tatum está alargando la línea ascendente que venía demostrando. Promediando 18.1 puntos, 4.2 más que en temporada regular, 4.5 rebotes y 3.1 asistencias por partido se ha erigido como uno de los líderes de los Celtics como así denota la intrepidez que muestra en los momentos álgidos del partido, donde carga el verde de las camisetas de sus compañeros a sus espaldas en las fases de ataque gracias a su gran manejo de balón.

 

Boston sonríe cual madre lo hace cuando ve a su hijo dar sus primeros pasos. Sujetado de la mano por el mejor canguro de la NBA, de apellido Stevens, los Celtics sueñan con una etapa como las de otrora que elevaron a la franquicia de Massachusetts al olimpo del baloncesto. Gestándose en la pradera del Garden, Tatum lo tiene todo para triunfar. Como diría nuestro estimado y recordado Andrés Montes, tenemos un “Jugón” para muchos años.

 

Fotograía de portada: USA Today Sports